viernes, 23 de marzo de 2012

Conversiones y huidas.

Estoy cogiéndole gustillo a esto de publicar entradas antes de salir a la calle y reencontrarme con personas especiales. Justo antes cuando un cosquilleo mágico, como de película de fantasía de dibujos animados, recorre mi estómago hasta llegar al corazón. Éste bombea sangre más rápidamente porque se pone contento. Es un fenómeno muy bonito.
Tan contento está que hasta mi subconsciente se ha contagiado y ya tengo sueños de los que te hacen feliz. Sueños en condiciones, sueños de despertarse con una sonrisa, no sin cierta incredulidad.
La pasada mañana me desperté y me puse a recordar todas las imágenes que aun estaban frescas en mi memoria y qué sorpresa, qué mix de colores y situaciones.
No sé cómo empezó el sueño, sólo sé que había una sala llena de gente, conocida y desconocida, que estaba iluminada pero sólo la mitad de ella. De la parte que estaba teñida de negro, apareció una cuidadora de loros, con tres o cuatro de estos. Yo no quería que los loros me tocaran porque sentía asco por ellos, no sé por qué. Entonces, la cuidadora me lo acercó bruscamente de modo que no me dio tiempo a apartarme y un loro mordió mi oreja. La cuidadora empezó a separarlo de mi aurícula cuando el pájaro se convirtió en bebé. Acto seguido, la señora me preguntó: ¿Ahora te gusta? (Realmente, considero este momento un poco siniestro) Salí corriendo. En mi huida, me encontré con un chico que me gusta y lo besé apresuradamente antes de hacer bomba de humo y desaparecer.
Aparecí en un mirador, situado en un parque de atracciones, que daba al mar. El paisaje era excepcional. Delante de mí, el mar guiñándome con sus brillos y detrás de mí, el parque con sus colores decorando montañas rusas, puestos de helado y ponys. De repente, ví un delfín en el agua y él también me vió y comenzó a acercarse lentamente dando saltitos. Cuando estaba a unos pocos metros de mí, se convirtió en monstruo. Pánico. Salí corriendo. El parque de atracciones estaba dividido en franjas y tenía que cruzar verjas como de mazmorra. Cuando lo pensaba, temí que me bonito sueño se convirtiera en pesadilla y tuve que pellizcarme. Uf, estaba despierta, era el mundo real y estaba a salvo de monstruos.. ¿o no?

Voy a ponerme guapa. Muchos besos primaverales.



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