martes, 6 de marzo de 2012

¡POR LOS PELOS!

He estado al borde del colapso mental. Era una puerta negra al final de un pasillo largo en forma de semana con exámenes globales. Muchos nervios, mucho agobio, una eternidad de lágrimas seguidas de llantos muy de rabieta de niña pequeña. Estaba impotente. 
La impotencia es algo que me pone impotente (¡ALA! ¿En serio?) y todo porque me gustaría que mi vida se equilibrara un poco en vez de machacarme con cosas malas en algunos campos y después llenarme de rosas y cactus-es otros. Pero ya estoy feliz. Podré darle mucho amor a mi cama las próximas noche ya que me he olvidado un poco de ella y he adoptado una imagen de chica zombie infeliz con su vida y que odia a su cama. NO. 
Vuelta a mi cama pero también, vuelta a esa dejadez que te brinda la libertad. He llorado mucho. No sé por qué. Siempre he sido muy dada al drama. Supongo que será porque mi madre de pequeña me ponía Marco y Heidi, creo yo. No sé, llorar me alivia mucho pero lo de esta semana ha sido exagerado.
El drama podía verse nada más entrar a mi habitación y ver el escritorio lleno de pañuelos empapados. Lágrimas de Alicia. De estas gotas enormes, brillantes que corren por tus mejillas, se inunda todo y ves borroso. Pero ya pasó. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario