Esta es una carta virtual que espero, no leas nunca. Por las verdades como puños o por todo el amor que quiero reflejar sin que tú lo sepas.
Es día 5 de julio, el cielo no quiere que recordemos lo que es el verano y ha decidido teñirse de un gris triste de estos que si los miras mucho, te hace llorar. A mí, afortunadamente, ya no me pasa. No me pasa desde hace ahora seis meses y muchos días más. En dos días siete. Mi vida ha dejado de ser gris para ser azul claro bonito propio de un día despejado del esperado verano. Me iluminas a cada día que pasa y es maravilloso. [cursilada #1]
No puedo seguir, estoy bloqueada. Supongo que es porque lo que tenemos, no se puede describir con palabras. Se ha de sentir el cosquilleo de las mariposas por uno mismo y entonces, lo sabes. Sabes que las horas se quedan cortas, incluso las semanas. Que todas las despedidas son amargas aunque estés hablando con él minutos después de que se haya marchado o al día siguiente vuelvas a verlo. Igual de resplandeciente, igual de apetecible. Más o menos, todo así. Deseas hablar de él todo el rato y tus amigas no les importa pero da igual, él vuelve a estar contigo por un momento en tu cabeza. Quien dice momento, dice todo el tiempo. Y es así, y sólo ocurre una vez. Me voy a achucharlo y a imaginar que es mío para siempre.

